24 de junio de 2013

Relatos de boliche . Carlos Manuel Villasuso








Carlos Manuel Villasuso nació en Villa María, una ciudad del sur cordobés. Desde allí proyecta sus escritos que tienen por finalidad contribuir a la conservación de nuestras tradiciones, la cultura e identidad.

Tiene publicados los siguientes trabajos bibliográficos:
Eusebio Merlo. Décimas camperas de ayer y hoy” (Libros en Red, 2010).
La herencia. Algo para pensar en ella” (El Mensú Ediciones, 2011).
Relatos de boliche” (El Mensú Ediciones, 2012).
Tiene terminado el libro "Despuntando el vicio".






A toda la paisanada de mi Patria, de ayer, de hoy, de siempre, que llevan en su sangre la tradición y la cultura de nuestros abuelos; cultura de profundas raíces que se aferra a nuestra tierra y son un pasado que no podemos ignorar.
Poco a poco van destruyendo y echando al olvido nuestras costumbres, nuestra música folclórica.
La mezclan con rock, con cuarteto y los orígenes son de distintas épocas y circunstancias, ya quedan pocos festivales de puro origen nativo.
Los idiomas ancestrales de nuestra gente, Quichua, Guaraní, Araucano entre otros, están siendo destruidos por desidia y falta de respeto de los gobiernos de turno y el despojo de tierra a sus antiguos poseedores todavía es motivo de escándalo.
Algunos terratenientes sojeros hoy no respetan nada, ni siquiera el derecho a la vida, asesinando por la tierra y maltratando a sus moradores. Además culturas foráneas fruto de la despiadada globalización y colonialismo en que estamos inmersos van cambiando poco a poco nuestra identidad.
Vivamos el hoy como merece la memoria de nuestros ancestros, es nuestro patrimonio. Si nuestros gobernantes se olvidan de su patria y quieren desdeñar su Argentinidad, depositen el legado de nuestra tierra en sus familias, sus hijos; recordar, hacer memoria de quienes somos de donde venimos es nuestra tarea.

Carlos Manuel Villasuso






Todo o nada
El comesario enojau
en una noche de luna
me dijo: che Aniceto
si no es ahura, no es ninguna.

Digame si se le anima
el mesmo me lo propuso
hecharle un pial con el lazo
a ese lobizón cachuzo.

Era muy mala la idea
pá nada me seducía
no pude decirle “no”
pá no expresar cobardía.

Acá no hay padre Cura
y menos agua bendita,
pá guardar una botella
y correrlo a esta mierdita.

Ya salimos por las calles
la luna... como de día,
si encontraba el lobizón
por hay nomás me moría.


El melico con su bufo
su asistente con machete
yo iba duro con el lazo
un julepe e la gran siete.

Ya de guelta pal boliche
un bulto negro se alzó
lobizón, dijo el agente
y hay mesmo se persinó.

Aniceto déle al lazo
avance... seamos valientes
yo voy andando a su lado
aprete fuerte los dientes.

Al ver que yo me quedaba
putiando se adelantó
y manoteando el bufoso
al bulto negro apuntó.

No tire mi comesario
una vieja le gritó
y saliendo e su escondite
a los pies se le arrojó.

Risulta que´l lobizón
tiró el cuero en el suelo
era un nieto de la vieja
que yoraba sin consuelo.

Ñá Dominga ya en su casa
a Vergara le contaba
que desde hace largos meses
muchas penurias pasaba.

La misia, teniba un hijo
trabajó con los ingleses
y por una discusión
lo mataron a sus pieces.

Sola con el guerfanito
dolorido el corazón
cansaos di andar sin comida
lo han creao al lobizón.

Con un cuero de ternero
una vela en una lata
la luz le pinta los ojos
y el chico va en cuatro pata.

Esta escena, daba horror
y el que el cuero se topaba
se quedaba sin aliento
¡que cagazón se agarraba!

Y la vieja que escondida
no se quedaba en intentos
en una bolsa arpillera
robaba los alimentos.

El comesario... miró,
nos dijo con voz cortada:
a ustedes le voy diciendo
que ninguno sabe nada.

Y vos escucha m’hijito
es güeno estar ocupados
desde mañana al boliche
te vas pá hacer los mandados.

Voy a hablar con el pulpero
es conchavo livianito,
te tira alguna moneda
pá hacer ese trabajito.

Gracias... mi comesario
la anciana lo interrumpio
y tomándole las manos
a besos se las cubrio.

Partió dispues doña Juana
la bolsa y el niño atras,
Vergara le robó un poyo
¡si es pál puchero nomas!

Aquí termino el relato
del lobizón en el pago
y les digo que esa noche
encima casi me ca...

El Aniceto tomó
su ultimo vaso e grapa
Dijo:
con un comesario así
“No se me salva ni el Papa”.




Villasuso, Carlos Manuel
Relatos de boliche. - 1a ed. - Villa María : El Mensú Ediciones, 2012. 80 p. ; 21x15 cm. - (Mixturas; 4) ISBN 978-987-27570-9-0. 1. Poesía Argentina. I. Título CDD A861


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